jueves, 10 de julio de 2014

NEGOCIOS




Durante la estación invernal, pocos son los que se alojan en el hotel cercano a la carretera, sin embargo, cuando despierta el buen tiempo suele caer por allí algún que otro cliente haciendo parada antes de llegar a destino. Y es entonces cuando Samuel deambula por las escaleras, pasillos y dependencias, con un radio cassette sobre el hombro, paseando su vida rosa junto a Mireille Mathieu; repitiendo una y otra vez con perfecta pronunciación estribillo y estrofas. A Samuel le faltan abriles, dice su madre. Cortito que es el chico, explica el abuelo.
Nadie puede quitarle esa costumbre. Se empeña en llevar las maletas y el hombretón de metro ochenta hasta sonríe en francés a los visitantes del país colindante.
Al final de la temporada, el chaval de treinta y dos años, para disgusto de su padre, se refugia de nuevo en su habitación durante todo el invierno. No sin antes haber bajado al pueblo a comprar con las propinas conseguidas, ese juego de consola que tanto le gusta, un par de comics coleccionables y una nueva cinta. Este año se ha hecho con una de John Lennon; dicen que el verano que viene llegarán a la península muchos ingleses.



( Fotrografia de Amparo Martínez / Petra Acero)

viernes, 18 de abril de 2014

domingo, 6 de abril de 2014

MADRID-KATMANDÚ



He visto cientos de veces amanecer sobre los montes de Katmandú. Sin embargo jamás había visto nevar en la ciudad. Esta población, de clima templado, me sobrecoge y hoy me sorprende con un gélido invierno. El sol es tan brillante que produce un efecto de miles de diamantes flotando en el aire. Exaltados, los niños descubren esos copos de nieve que se traducen en pura diversión. Los ancianos con sonrisa torcida en sus labios, hablan y arengan sobre este fenómeno. Yo me destilo entre las páginas de este libro que quisiera terminar pronto para verle nacer en los escaparates de Madrid; El regreso, anhelada vuelta a mi civilización, a mi mundo. Observo a Dhansara y en sus ojos oscuros siento la felicidad. Mujer de dulzura infinita y sabiduría ancestral, me hace sentir pequeño cuando recuerdo mi ciudad. El trepidante caminar por la Gran Vía, no es comparable con este arcano disfrutar de la vida. Es posible que mi novela sea interminable o quizá no cabe en mi historia anterior. Yo ya elegí. El punto y final está aquí. Amo este país y las manos de mi amada esposa, que delicadas se pasean por cada capítulo de mi vida. Adiós Madrid.

sábado, 15 de marzo de 2014





 Donde habitan las palabras

Es en ti donde habitan mis palabras
en el delicado silabeo de tu nombre
en el suave  tránsito  de tus manos
Es en ti donde habitan las palabras
En ese pensamiento tuyo
Que no sé por dónde vaga
Pero frecuentemente intuyo
que al aire va,
a una brisa lejana
Lejana de mis campos amarillos
ocres , de albero y grana
de estos cielos atardecidos
de color malva.
Lejanos del inusual canto de la garza
de mis arroyos,
de mis veredas paseadas.
  Pero si pronuncio tu nombre
 En ti quedan mis palabras
Estas palabras mías
de ti tan deshabitadas.


                                                                                       



                

sábado, 1 de marzo de 2014

JUGANDO AL ESCONDITE






Java, mi hermana pequeña, la única que tengo, se asusta cuando me ve aparecer con la máscara. Entonces, mi madre me la quita y la esconde, pero suelo localizarla rápido; conozco bien el laberinto, incluso a oscuras puedo recuperarla. Tiene un pequeño orificio y ya no sirve para nada, sin embargo es mi trofeo. Cubría la cara del hombre con casco que se abalanzó sobre Noa, mi hermana mayor, la que ya no tengo. Eso ocurrió hace un año, el mismo día, que al darme cuenta de que las niñas se habían quedado rezagadas, sin temor a los gases ,salí del refugio y apreté el gatillo de un fusil, mientras seguían sonando las sirenas.
Mi última participación en Onda Cero Cantabria,
Ha sido una experiencia para no olvidar que va rellenando la mochila de las cosas maravillosas de mi vida.









miércoles, 8 de enero de 2014



¡CUIDADO CON LO QUE SUEÑAS!




Desde niño deseé vivir en un lugar en el que la nieve lo cubriera todo. Donde los arboles salpicaran de blanco mi cabeza a medida que el viento soplara sobre ellos. En mis antiguas ensoñaciones, los guantes se me humedecen al intentar convertir los copos en bolas, que lanzadas sobre los cristales dejan formas imperfectas y bellas sobre ellos; este juego parece divertido y deseo vivirlo. Me ilusiona la idea de sentir el crujido de la nieve al caminar, de observar un paisaje blanco solo quebrantado por las pisadas que forman senderos alrededor de una casa de brillante tejado.

No sé como ha sucedido, pero de tanto desearlo por fin he conseguido mi propósito, sin embargo no es como yo lo imaginaba. No es tan idílico como creía. Siento que mi cuerpo se convulsiona antes de cada imprevista e intermitente nevada, mi cabeza da vueltas produciéndome un breve mareo, y apenas puedo moverme. Temo cuando alguien se acerca y cierro los ojos, para no sufrir esos vahídos. Quiero abandonar este lugar pero por más que lo intento, no tengo la fuerza suficiente como para hacer caer y romper en mil pedazos esta esfera de cristal que me tiene atrapado.
Comenzamos el año, con una nueva lectura de un relato perteneciente al blog de Esta noche te cuento y con ella  regresamos al cole.